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Loja:
Acogedores
En nuestro hotel cada huésped es recibido con la calidez y amabilidad que caracterizan a Loja.
Exclusivos
Cuidamos cada detalle para ofrecerle una experiencia única, con espacios diseñados para el confort y la tranquilidad.
Auténticos
Conservamos la esencia familiar y el espíritu lojano que nos distingue desde 1986.
Comprometidos
Nos esforzamos por brindar atención personalizada y experiencias memorables en cada visita.
El Hotel Vilcabamba abrió sus puertas en 1986, inspirado en un nombre que transmite bienestar, calma y conexión con la naturaleza. Vilcabamba, conocido como el valle de la longevidad, refleja ese estilo de vida tranquilo y equilibrado que quisimos llevar desde el inicio a nuestro hotel. Así nació este espacio, con la idea de ofrecer un lugar acogedor donde cada huésped pudiera sentirse cómodo, como en casa.
Desde el principio entendimos la hospitalidad de una manera cercana y sencilla: recibir bien, con respeto, atención y calidez. Con el paso de los años, y gracias al compromiso de quienes han formado parte de esta historia, el hotel fue creciendo de forma constante, sin perder ese trato humano que nos caracteriza. Hoy, tras 40 años y tres remodelaciones, seguimos adaptándonos a los nuevos tiempos, cuidando siempre ese ambiente familiar que nos distingue.
Guardamos con especial cariño el recuerdo de nuestro primer huésped, el Sr. Luis Calderón, quien marcó el inicio de este camino. Su visita representa el comienzo de una historia que se ha construido gracias a la confianza de cada persona que ha pasado por aquí. Hoy seguimos siendo ese lugar donde el confort y la cercanía se encuentran, pensado para que cada estadía se viva con tranquilidad y se recuerde con agrado.
Ubicada en el sur del Ecuador, Loja es una ciudad rodeada de montañas, cultura y tradición. Conocida como la Capital Musical del Ecuador, conserva un ambiente tranquilo donde la música, el arte y la vida cotidiana forman parte del carácter de su gente. Sus calles, plazas y parques invitan a caminar sin prisa y a descubrir una ciudad donde la hospitalidad se siente de manera natural.
Desde nuestro hotel podrá conocer algunos de los lugares más representativos de Loja: sus edificios históricos, la Puerta de la Ciudad, sus cafés y mercados donde se encuentran sabores tradicionales, así como los paisajes naturales que rodean el valle. Cada visita es una oportunidad para acercarse a la cultura lojana, disfrutar de su gastronomía y conocer el ritmo amable de la ciudad.
Loja es un lugar que se descubre con calma. Y en nuestro hotel queremos que cada huésped pueda vivirla con comodidad, tranquilidad y la cercanía que nos caracteriza.
Loja es una ciudad que se vive con calma. Caminar por sus calles, sentarse en una plaza o entrar a un café del centro ya es parte de la experiencia. Su ambiente tranquilo, junto con su fuerte identidad cultural, hace que cada visita tenga algo especial. Lugares como la Puerta de la Ciudad, el Parque Central y la Catedral permiten apreciar tanto su historia como la vida cotidiana de quienes la habitan.
Conocida como la Capital Musical del Ecuador, Loja respira arte en cada rincón. La música, el teatro y las expresiones culturales forman parte de su esencia, especialmente durante el Festival Internacional de Artes Vivas, que cada año reúne artistas de distintos países. A esto se suma la profunda tradición de la Virgen del Cisne, una manifestación de fe muy arraigada que llena de significado y encuentro a la ciudad durante su permanencia en Loja.
Además, sus alrededores complementan perfectamente la experiencia. El Parque Nacional Podocarpus ofrece paisajes únicos y una gran diversidad natural para quienes disfrutan explorar, mientras que Vilcabamba invita a descansar con su clima agradable y su entorno tranquilo. Todo esto, junto con la gastronomía local y la calidez de su gente, hace que Loja sea un destino que se recuerda y se disfruta en cada momento.
En nuestro hotel creemos que la hospitalidad va mucho más allá de ofrecer una habitación. Está en los detalles, en una bienvenida sincera y en la forma en que acompañamos a cada huésped durante su estadía. Desde 1986 mantenemos la convicción de brindar un servicio cercano y auténtico, donde cada persona pueda sentirse cómoda, bien recibida y en confianza.
Buscamos un equilibrio natural entre la exclusividad y la calidez de un ambiente familiar, combinando la tradición lojana con las comodidades que hoy valoran los viajeros. Queremos que quienes nos visitan encuentren aquí un reflejo del espíritu de Loja: una ciudad tranquila, cultural y acogedora, que invita a quedarse y disfrutar sin prisa.